Opiniones de Manuel Fraga en Telecinco, hoy. No he visto el programa, así que cito sus declaraciones vía Europa Press. Las quejas sobre la versión, al Maestro Armero.
Sobre el candidato en 2012
El Congreso de junio “deja abiertas todas la posibilidades” para cambiar de liderazgo a tiempo de las próximas Generales, en un nuevo Congreso.
Sobre el señor Gallardón
“Está en el mejor sitio donde puede estar, intentando acertar con la corriente mayoritaria”. Es “de los valores más importantes para el futuro”. “En donde quiera que ha estado, ha cumplido ampliamente con su deber”
Sobre el cambio ideológico
“No hay ninguna duda de que todo está en cambio en este momento en el país, hay que tener capacidad de adaptación a ello y por eso está justificado este Congreso”
Sobre las opciones de Juan Costa
“Ha quedado perfectamente claro que si quiere tendrá los avales necesarios, porque en Galicia el señor Núñez Feijóo se los ha ofrecido”
Sobre el señor Aznar
Duda de que intervenga en la crisis porque “tiene un papel muy importante en FAES y en el grupo de comunicación de Rupert Murdoch“.
“Está muy en su papel de no estorbar”
Sobre Esperanza Aguirre
“Ha dado prioridad a sus competencias con Gallardón, que en este momento no ha hecho nada en contra de ella. Cada vez que Gallardón ha intentado decir quiero hacer esto, la otra decía y yo también“
Sobre Eduardo Zaplana
“Tenía el viejo problema de aquello del Alacant apart“.
“Ahora se ha buscado un lugar muy adecuado en Telefónica”
Sobre María San Gil
“No ha tenido motivos para marcharse”, aunque alguien tuvo “una gran metedura de pata”.
Sobre Gabriel Elorriaga
Es “anómalo” que alguien nombrado “como jefe de la publicidad del partido” después critique en un artículo en prensa a quien lo designó.
“Nadie se o ha tomado en serio” cuando “intentó dar una explicación” de su actuación en la última reunión de la Ejecutiva. “Es de risa, es disparatado”.
Un material de lo más elocuente. Vaya con el Fundador, de Osborne. No tiene ninguna pinta de estar pensando en la jubilación. Está tan metido en el manejo del partido como cuando lo traspasó a regañadientes a José María Aznar. “No hay tutelas ni tutías”, tronó, entonces. No, qué va. Ahí sigue, tutelando de lo lindo después de haber enterrado a tutías y demás parentela del juego del tute.
No da puntada sin hilo, el Fundador. Al señor Aznar, le avisa cariñosamente que no intervenga, porque tiene mucho que hacer con su nuevo patrón, el señor Murdoch. Cuando el señor Fraga y el señor Rajoy se enteren de que el dueño de Fox News y de Dow Jones ha declarado su apoyo al señor Obama, van a tener un precioso arsenal disuasorio con el que mantener a raya a José María Aznar.
Eso será cuando se enteren porque, en el 13 de la calle Génova, la Prensa internacional llega con algunas semanas de retraso. Hoy mismo, la actividad diplomática más destacada del PP ha sido una exposición taurina promovida por Luis de Grandes en el Parlamento Europeo, a la que el señor Rajoy ha dedicado sentidos elogios: una “extraordinaria idea y un éxito”, dijo en Onda Cero.
Al señor Zaplana, Manuel Fraga lo despacha con un desprecio proverbial. “Se ha buscado un lugar muy adecuado en Telefónica“. Caray con Mister Veneno. Está en forma.
A la señora Aguirre la llama, con desdén, “la otra”, una expresión perfectamente machista que, sin embargo, no llegará a oídos de la Ministra de Igualdad ni será objeto de delación por las Unidades de Vigilancia de Género.
Me llama la atención, además, que trate a Gabriel Elorriaga poco menos que de loco. Hay prácticas que empiezan a ser contagiosas en esa Dirección del PP. Al disidente, manicomio. Igual que en los regímenes del otro lado del telón de acero. En el “caso Elorriaga”, alguien desde la calle Génova despachaba el famoso artículo de El Mundo, diciendo: “Son las cosas de Gabriel”. No puedo enlazarlo, porque no recuerdo dónde lo leí. Pero juro que lo leí. De repente, un pirado o un maniaco-depresivo. De las displicentes palabras del señor Fraga sobre el aún secretario de Comunicación, se desprende, además, la curiosa revelación de que éste intentó explicarse en la reunión del Comité Ejecutivo celebrada el pasado lunes, pero “nadie le creyó”, “por disparatado”. Pobre tipo. No sólo dado por loco, sino, encima, arrepentido. El correctivo que todo déspota sueña con infligir a sus enemigos.
Con todo, lo mollar de la entrevista es lo que el señor Fraga dice sobre el Congreso de junio y sobre la posición del señor Ruiz-Gallardón en el PP. En efecto, reelegir a Rajoy será sólo para salir del paso y hacer la travesía de otros cuatro años en la Oposición, con el desgaste de las citas electorales intermedias (Gallegas, Europeas, Vascas,…). El caballo blanco llegará justo a tiempo. Y el colocado es el alcalde de Madrid.
El señor Fraga ha venido a confirmar lo que hay detrás de esas grandes ceremonias de adhesión tributadas por los “barones” regionales. No es sólo una ingeniería para mandar a paseo a Rajoy y cambiar de líder en el momento que les convenga para mantenerse ellos en sus feudos, sino para cambiar al PP y convertirlo en un partido más del consenso cultural socialista.
El señor Fraga dice que “hay que tener capacidad de adaptarse” a los cambios del país y el señor Rajoy, que no quiere ver al PP “en una esquina”.
Expresiva, también, su descripción de la democracia en el PP. Al hablar de Juan Costa, dice que, si quiere, tendrá los avales necesarios para representar esa farsa de la alternativa, porque el señor Núñez Feijoo ya se los ha ofrecido desde Galicia. Esto es lo que hay. Los avales, traídos y llevados al peso o en carretillas, como los caciques, en tiempos de la Restauración canovista, llevaban y traían los votos del Partido Liberal al Partido Conservador, según tocase.
Y luego está el sector crítico. O mejor dicho, estuviera o estuviese.
¿Qué fue del impetuoso “No me resigno” de la señora Aguirre? La presidenta ha derivado hacia un lenguaje de insinuaciones, críticas veladas, pellizquitos de monja, silencios cariacontecidos,… una vía de servicio hacia la irrelevancia, a ver si la Opinión Pública olvida que amagó con presentar una alternativa y no lo hizo porque tenía todas las de perder, lo cual, además de hacerle quedar fatal, se contradice con su supuesta defensa de los principios.
A lo que hay que añadir, porque retrata al personaje, su decepcionante comparecencia en el tribunal que juzga el caso del PP contra Federico Jiménez Losantos, donde dijo el típico “no me acuerdo” de los cobardes que convalida la falsa acusación del alcalde Ruiz-Gallardón para conseguir una Ley Mordaza por la vía de la Jurisprudencia y deja en la estacada al periodista, quizá el único, que se atreve a criticarle.
Si surge una corriente crítica en el PP, hoy por hoy me parece improbable que vaya a liderarla Esperanza Aguirre. ¿Cómo va a conseguirlo, sin el apoyo de ninguno de los “barones”? El último en marcar distancias ha sido el presidente de Castilla-León. Lo más lógico es que la presidenta de Madrid acabe atrincherada en su cargo autonómico y contemple, impotente, el ascenso de Ruiz-Gallardón, que ya parece claro e imparable. A lo mejor, acaba como Joaquín Leguina y escribe novelas.
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