Doscientas personas, según El Mundo, o 250, según El País. ¿Tan difícil era contarlas? Llovía. Se hacen un lío. El Mundo dice que eran dos manifestaciones, “una a favor de San Gil y otra en contra de Rajoy”. ¿A tanto llega la división en el PP? El País habla de una contra-manifestación oficialista, pero sus seguidores no aparecen por ninguna parte de la crónica, con lo que se entiende que partidarios de María San Gil, contrarios del señor Rajoy y partidarios del señor Rajoy estaban mezclados entre las 200-250 personas que se han reunido en el 13 Rúe de Génova. (Foto: Diego Sinova – El Mundo)
Ya sé, ya: lo de menos es el número, lo importante es el estado de opinión que hay detrás, y todo eso que suele decirse en la cabeza de las manifestaciones, sobre todo, de las manifestaciones que están sólo en la cabeza. Pero 200 almas no hacen una catarsis. Y flaco honor le han hecho a la señora San Gil con intentonas como ésta.
Los convocantes siempre pueden decir que el SMS es cosa de jóvenes. Cierto. Al respecto, Arcadi Espada apercibe en El Mundo al director de El Mundo porque parece que nadie en la Redacción recibió una copia del maldito SMS. Tiene su aquél: al diario de la crisis (con el permiso de El País, que lleva n años promoviéndola) no llegó ningún aviso de la manifestación.
Las señoras que la liaron a paraguazos con un Audi negro que pasaba por allí (¿Por qué todos los coches que salen de sitios importantes a toda velocidad son el mismo Audi negro? ¿Y por qué dan tantas ganas de romperles las lunas tintadas, como si fuésemos actores de La Fura dels Baus?) probablemente se enteraron por la radio o el periódico; da igual, por cualquiera, porque todos hablan de lo mismo estos días y todos los días. O sea, que 200 almas, después de tamaño “despliegue informativo”, tampoco es como para asaltar balcones.
Se dirá que, después de todo, 300 espartanos bastaron para derrotar a los persas en Las Termópilas. Cierto, también. Pero ningún director de diario y ningún periodista, por muy carismático y mesiánico que sea, es Dienekes, que desdeñaba el arco, por elusivo y nenazo, y prefería el cuerpo a cuerpo. El Mundo dice que las pancartas “inundaron la calle Génova durante unas horas”. Inundaron. La guerra psicológica será clave, de aquí al Congreso de junio. (Foto: Jorge París – 20 Minutos)
Una hipótesis: se busca una alternativa clara a Zapatero, mejor si es en el PP, por aquello de aprovechar el fondo de comercio. Pero, si no es en el PP, será en otras siglas donde prosperen los principios de un paradigma cultural alternativo al colectivismo cenutrio y paternalista que inspira a la casta política española en su conjunto. La hora de las adhesiones inquebrantables ha pasado. Es tiempo de individuos organizados alrededor de una moral fuerte.
Y luego está Gustavo de Arístegui, que dice que las manifestaciones a favor y en contra abren “la caja de Pandora” y son producto de una actitud “profundamente irresponsable” de quienes las promueven. Aunque lo parezca, no hace autocrítica.
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